Archive for 25 abril 2012

El día 24 de Abril, la Agencia Espacial Europea ESA (European Space Agency), informó sobre los últimos resultados del satélite CryoSat, que durante el último año y medio se ha encargado de elaborar el primer mapa topográfico que mide la variación del hielo en las regiones árticas, durante el invierno, con el fin de conocer la influencia del cambio climático y la velocidad del calentamiento del planeta.

Se han presentado los datos que han sido tomados durante la temporada de invierno por el CryoSat durante la temporada de invierno correspondiente a 2010-2011, con datos sobre la altimetría del hielo, con una gran precisión.

En la siguiente ilustración podemos ver la evolución durante los meses estivales, vistos por el CryoSat.

De él se han podido extraer conclusiones dramáticas sobre los efectos del cambio climático. Como indicaba el Director de los Programas de Observación de la ESA, Volker Liebig, la tendencia al deshielo del Artico, debido al aumento progresivo de la temperatura en estas regiones, en la última mitad del siglo, y más aún en los últimos 10 años, es más acelerada e imprevisible de lo que estimaban los científicos. No obstante, aclaró que aún es pronto para asegurar si las variaciones del grosor del hielo se deben a oscilaciones estacionales o si están directamente relacionadas con el cambio climático.

Incluso pronosticó que la posibilidad de que estas regiones sean navegables durante el verano es muy alta.

Liebig declaró que La banquisa ártica está sometida a un ciclo estacional, formándose durante el invierno y fundiéndose en gran medida durante el verano. Sin embargo, los satélites han detectado que su extensión máxima no ha dejado de disminuir a lo largo de la última década”.

Además, se cree que el 15-20% de las reservas petrolíferas y de gas del planeta se encuentran en estas regiones, lo que parece indicar que en un futuro muy próximo se va a producir una tremenda explotación de estas zonas, con los consiguientes deterioros ambientales que conlleva.

El mapa topográfico se pueder ver pinchando AQUI:

El 97% de las existencias de agua de la Tierra, son agua salada no potable, procedente de océanos y mares. El 3% restante equivalen a 36 millones de m³ de agua dulce que se encuentra concentrada en forma de hielo en glaciares y casquetes polares. Esto significa que, cuando se produce deshielo, esa agua dulce se mezcla con agua salada del mar, no siendo aprovechable de manera directa por el ser humano.

Creemos que se le da poca importancia al agua, en nuestro modelo energético. De hecho, los expertos auguran que en un futuro, el despliegue técnico para la producción de agua potable supondrá un considerable incremento en el precio de tan preciado bien.

Como viene siendo habitual, compartimos algunos datos de interés, con el fin de facilitar la importancia que tiene el agua en nuestra sociedad.

DURANTE EL ULTIMO SIGLO

  • La población se ha multiplicado por 4. Ahora somos 7.000 millones de habitantes en el planeta.
  • Nuestro consumo energético se ha multiplicado por 13. Consumimos 12.700 Millones de Toneladas Equivalentes al Petróleo (Tep) al año.
  • Nuestro consumo de agua se ha multiplicado por 9. Consumimos 12.000 km³ de agua al año.

Sin embargo, deberíamos tener en cuenta que:

  • El uso de agua en el tercer mundo es de 16 litros por persona y día.
  • El nivel básico necesario de agua es de 60 litros por persona y día.
  • En España consumimos 149 litros por persona y día.

 Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) el consumo en 2009 en España, por comunidades autónomas, en litros por habitante y día fue el siguiente:

Desde Ephícere entendemos la “imperiosa necesidad” de reducir drásticamente el consumo de agua, y el aprovechamiento de la misma, mediante la reutilización de aguas grises o la canalización de aguas pluviales.

NO DESAPROVECHEMOS UN BIEN TAN IMPRESCINDIBLE Y ESCASO. TAMBIÉN ES NUESTRA RESPONSABILIDAD.

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Continuando con la entrada Sistemas de calefacción en el sector residencial (I), valoramos la problemática de los sistemas de calefacción centralizados.

Las comunidades de propietarios. Ventajas, inconvenientes y soluciones

Gestionar un sistema de calefacción de una instalación centralizada antigua no era un trabajo muy reconfortante. Además de decidir en junta de vecinos cuando se encendía y se apagaba el sistema, no había regulación, con las consiguientes incomodidades. Para que la temperatura de confort estuviese a gusto de la mayoría (generalmente los pisos centrales), había que impulsar suficiente calor, lo que provocaba que os habitantes de las plantas bajas y primera tuvieran un exceso de calor, viéndose obligados a abrir las ventanas, y los habitantes de las últimas plantas (sobre todo si el edificio era alto) requerían de un sistema complementario de calefacción, pues de lo contrario tenían frío. Las disputas entre vecinos venían porque todos pagaban a partes iguales, por lo que el que tenía frío no veía cubiertas sus necesidades igual que uno de la planta intermedia. O sea, un auténtico desbarajuste.

Así pues, de un tiempo a esta parte y para evitar problemas, la tendencia general en edificios en bloque de nueva construcción está encaminada a la instalación de calefacción individual, con una caldera por vivienda. De este modo, cada familia gestiona de forma individual su calefacción, ya sea en temperaturas, horarios o temporada sin tener que someter su criterio a ningún vecino.

Sin embargo, un sistema centralizado es más económico y rentable que un sistema individual. Varias afirmaciones lo demuestran:

  1. La inversión total en la instalación de un solo sistema de calefacción centralizado es menor a la suma del coste de instalación de todas las calefacciones individuales de un edificio.
  2. La variedad de combustibles, incluido algunos renovables (como la geotermia o la biomasa) son mayores que en calefacción individual, limitándose ésta solo a gas natural o gas propano.
  3. La caldera centralizada requiere menos potencia térmica que la suma de potencias necesarias para todas las calefacciones individuales, de lo que se desprende que su consumo energético será menor que en estas últimas.
  4. La vida útil de una caldera centralizada es mayor que en la mayor parte de calderas individuales. Además su rendimiento térmico suele ser mejor.
  5. También son mas económicos los gastos de mantenimiento anual y reparaciones, que se reducen a una sola factura, a repartir entre todos los vecinos, que en el caso de una caldera individual, que el propietario asume toda la responsabilidad y coste de su mantenimiento.
  6. El reparto del tiempo de calor (por tanto el aprovechamiento de la inercia térmica) se suele producir en edificios con calefacción centralizada, principalmente si hay personas de avanzada edad.

Como hemos dicho, antiguamente la regulación del calor era un grave problema para este tipo de instalaciones. De un tiempo a esta parte, mediante diversos sistemas, se ha conseguido solventar todos los inconvenientes que presentaban las instalaciones centralizadas, con algunos elementos, como son la termorregulación de las temperaturas de forma individual y el contador de calor.

La termorregulación de temperatura

Es fundamental para el buen rendimiento de una instalación el correcto dimensionado de la misma, de forma que garanticemos el máximo confort, tanto en situaciones excepcionales de frío extremo, o cuando las temperaturas son más favorables.

Así pues, se hace imprescindible una regulación correcta de temperatura en las estancias, que nos garantice una temperatura constante, independientemente de las condiciones climáticas que haya en el exterior.

Hasta hace poco, esto era inviable en los sistemas de calefacción centralizada más antiguos, que tan solo disponían de una centralita de control, en la que se establecían los horarios de funcionamiento del sistema y la regulación de la temperatura de impulsión en función de la temperatura exterior. De este modo, la temperatura de entrada del agua en los radiadores de las estancias era la misma, independientemente de las características de la habitación en cuestión y de las necesidades de cada usuario.

Este sistema de regulación es precario, al no tener ningún parámetro fiable con el que diferenciar a los usuarios. Sobre todo si, como era bastante habitual, el equilibrado del sistema de calefacción era poco fiable y se establecía “de fábrica”.

Esto provocaba diferencias importantes entre estancias. Si la temperatura era idónea en las primeras plantas del edificio, la última estaba fría y viceversa. Si conseguíamos una temperatura de confort en la última planta, eso significaba calentar en exceso las zonas más calientes. No se tenía en cuenta la orientación de las fachadas, norte o sur, los pisos interiores y los que daban al exterior, etc.

La consecuencia era obvia. Derroche de energía, disconfort en todos los usuarios, problemas en las Juntas de comunidad, etc.

La posibilidad de instalar válvulas termostáticas en cada radiador, permite que se puede regular la temperatura de cada habitación, de manera que podríamos aprovechar el calentamiento del sol a través de las ventanas, o cuando la habitación está muy concurrida. Estas válvulas regulan la entrada de agua caliente de forma automática, cerrándose en cuanto la temperatura ambiente se acerca a la deseada, desviando el agua caliente a aquellos radiadores aún abiertos de la vivienda.

Una de las grandes ventajas de estas válvulas es que si en las plantas bajas se ha conseguido llegar a la temperatura de confort, las válvulas cierran automáticamente el radiador, permitiendo que todo el agua caliente de la tubería general se vayan a las plantas que más lo necesitan.

Para su implementación basta con sustituir la válvula de cierre del radiador por la nueva válvula termostática, vaciando previamente el circuito de calefacción. El ahorro de energía que puede alcanzarse instalando este tipo de válvulas puede ser superior al 20%.

Contador energía térmica

El contador de energía térmica

Otro de los caballos de batalla de los sistemas centralizados era el reparto de cuotas de calefacción, ya que pagaba lo mismo el que estaba en casa las 24 horas como el que no estaba durante todo el día.

Este inconveniente queda anulado con el contador de contador de energía térmica. Este dispositivo, instalado de forma individual, consigue que cada propietario pague solo el calor que realmente consume.

No obstante, conviene puntualizar que con el contador de calor no independizamos todos los costes de calefacción a cada usuario, sino solo los de consumo. Al igual que sucede con la electricidad, la factura del gas se compone de una cuota fija (término fijo) que se paga siempre, independientemente de si hay o no consumo, y una cuota variable (consumo energético). La cuota fija se reparte entre todos los vecinos en partes iguales.

Además hay que añadirle los costes de mantenimiento que sean comunes para el edificio, como son la/s caldera/s y aquellos aparatos conectados al sistema de calefacción.

Conclusiones

Así pues, aquellas comunidades que, hartas de pelear por la calefacción, valoren la posibilidad de instalarse sistemas individuales, con el coste de equipos y mano de obra que conlleva, deben CONSIDERAR LA IMPLEMENTACION DE ELEMENTOS QUE AHORREN ENERGÍA Y QUE PERMITAN AL USUARIO ABONAR LA CANTIDAD DE ENERGÍA QUE REALMENTE CONSUME, consiguiendo la misma autonomía que con un sistema individual, pero sin necesidad de obras y con unos costes de mantenimiento mucho menores que con un equipo individual, al repartir el gasto de las revisiones entre todos los vecinos.

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